
Cómo lograr una curado adecuado con luz UV
La mayoría de las empresas tratan las lámparas UV como si fueran bombillas comunes: simplemente las reemplazan cuando se agotan y listo. Pero si se trata de una línea de producción automatizada, eso es un error.
La lámpara no es solo un componente más; es el corazón de todo el proceso. Se trata de proporcionar la cantidad exacta de energía necesaria para que la tinta se seque, sin que el sustrato se dañe por el calor.
El problema del calor
Aquí está el detalle importante: cuanto mayor sea la potencia de la lámpara, más rápido podrá funcionar el transportador. Eso suena bien, pero puede causar que las piezas se deformen. Si aumentas la potencia sin preocuparte por los ventiladores de refrigeración o los sistemas de enfriamiento, podrás tener problemas. Es decir, la parte superior de la pieza quedará seca, pero la parte inferior seguirá estando húmeda. Pasamos mucho tiempo ajustando la potencia para que sea adecuada para el espesor de la tinta y para la velocidad de movimiento de la línea de producción.
Elegir la luz adecuada
Tienes dos opciones principales: lámparas de vapor de mercurio o LED. Depende de lo que contenga la tinta. Las lámparas de vapor de mercurio son muy eficaces, ya que tienen un espectro de luz amplio que permite una curación profunda en capas gruesas. En cambio, los LED son mucho más precisos. Son ideales para aquellos plásticos sensibles al calor, que de lo contrario se derretirían. Siempre verificamos cuán profundo debe ser el curado antes de elegir el equipo adecuado.
Consideraciones prácticas
Simplemente colocar una nueva lámpara en su lugar habitual rara vez funciona bien. Debemos considerar los reflectores y la distancia entre la lámpara y el producto. Si el reflector está ligeramente desalineado, perderás el 30% de la energía utilizada, lo que causará puntos calientes que arruinarán el acabado del producto. Además, los entornos industriales están llenos de polvo y condiciones extremas. Nos aseguramos de que los conectores puedan soportar la corriente y que la carcasa sea lo suficientemente resistente para aguantar esas condiciones. Necesitas un sistema que funcione sin problemas durante 2,000 horas seguidas, antes incluso de pensar en reemplazarlo.