
En una línea de impresión electrónica, un aumento de 10°C puede causar deformaciones en el sustrato flexible o dañar los circuitos integrados sensibles. Las lámparas UV estándar emiten una intensidad muy alta, y ese calor genera defectos en los componentes. Hemos diseñado esta lámpara UV de alta potencia para fines de esterilización, con el objetivo de eliminar gérmenes sin que la temperatura del sustrato aumente excesivamente.
Lo importante detrás de todo esto
Utilizamos una lámpara de vapor de mercurio de alta presión, con una longitud de onda de 254 nm, ideal para la esterilización, y otra longitud de onda de 365 nm, utilizada para la reticulación de la tinta. La intensidad de radiación se ajusta entre 120–150 mW/cm², y la distribución espectral se adapta a la absorción por parte de los fotoiniciadores presentes en las tintas curables por UV. La potencia se puede ajustar en incrementos del 1%, lo que permite controlar la densidad de energía (mJ/cm²) sin sobrecargar la lámpara. Los reflectores utilizan recubrimientos dicroicos que permiten pasar la luz infrarroja y reflejar la luz UV, reduciendo así el calor generado en un 30–40% en comparación con los reflectores de cuarzo convencionales. La salida de luz se mantiene dentro de un rango de ±2% durante 1,000 horas, y la vida útil de la lámpara es de más de 5,000 horas, con una disminución en la salida de luz inferior al 5%.
Por qué funciona en la impresión electrónica de precisión
Se necesita una dosis de luz UV de calidad esterilizante, pero sin generar estrés térmico. Con una potencia ajustable, se puede adaptar la velocidad de impresión y el espesor de la tinta, de modo que el proceso de curado se realice dentro de los límites térmicos del sustrato.
Hay menos casos de deformación en los sustratos. La adhesión entre los componentes es consistente. Se reduce la cantidad de material desperdiciado. Además, se consume menos energía, ya que solo se utiliza la potencia necesaria. Menos cambios de lámparas también significa menos tiempo de inactividad.
Algunos detalles prácticos
La instalación requiere un balastro adecuado y un diseño térmico adecuado: el flujo de aire y la distancia entre la lámpara y el sustrato deben ajustarse según las características geométricas de la máquina. La longitud del arco eléctrico y los conectores también deben adaptarse al módulo de curado. Si los reflectores o conectores no son adecuados, la intensidad de luz puede disminuir en un 15% o más. Si la ventilación es deficiente, es necesario asegurarse de que la lámpara funcione sin generar ozono.